Parte Ii

Uso del suelo:

Un cambio 

irreversible

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Qué es el cambio en el uso del suelo y cómo afecta  a la disponibilidad de agua

Junto con el calentamiento global, otro factor que estaría desencadenando problemas de escasez hídrica, especialmente en zonas rurales de La Araucanía, es el cambio en el uso del suelo o, dicho de otro modo, la forma en la que los seres humanos han ido alterando la condición natural de la tierra. 

 

Antes de la llegada de los españoles a Chile, la zona de La Araucanía y gran parte del sur del país estaba compuesta por un extenso y abierto bosque, donde las comunidades mapuche y otros grupos étnicos se asentaban y vivían de una agricultura completamente distinta a la actual.

 

Con la llegada de los conquistadores, la inclusión de nuevas técnicas agrícolas y forestales, los ecos de la Revolución Industrial y el crecimiento de los polos urbanos a lo largo del tiempo hicieron que el suelo de la IX Región cambiara rotundamente.

 

El resultado de esa evolución intencional es el objeto de estudio de la investigación Agua en Chile: Diagnóstico en 4 territorios y propuestas para enfrentar la crisis hídrica, un estudio realizado por la iniciativa Agua que has de beber, financiado por la Unión Europea, que da cuenta del escenario actual de La Araucanía en relación con el uso del suelo y el déficit de agua en la zona.

 

Según detalla el informe, La Araucanía enfrenta problemas de escasez hídrica y los sectores más afectados están localizados en áreas rurales. Esa situación es evidenciada por municipios y el Gobierno Regional, los que han debido implementar medidas de emergencia para la distribución de agua a sectores rurales.

 

Todos los municipios de La Araucanía suministran agua en camiones aljibe a un porcentaje de su población. La situación se ha complicado aún más porque, en medio de un alza de temperaturas y disminución de precipitaciones, muchas de las familias en zonas rurales dependen del agua proveniente de vertientes, esteros y pozos que se están secando, especialmente en época estival.

 

Si bien el informe reconoce que la escasez hídrica posee una arista natural a razón del cambio climático, igualmente pone en discusión los distintos usos productivos que se le da al agua en la región y cómo, sin una estrategia clara, se pueden ir agravando en medio de la sequía que ha afectado a nuestro país estos últimos 10 años.

Fuente:
elaboración propia con datos extraídos de Conaf

Uso  del suelo  en la IX Región

Porqué son importantes los bosques para la protección de los suelos

Cristián Frêne, coordinador de Investigación de la Red Chilena de Investigación Socio-Ecológica a Largo Plazo (LTSER)explica que cada vez que llueve se desencadena una serie de procesos que permiten el ciclo natural de un bosque.

 

Frêne cuenta que la lluvia cae desde las nubes a una gran velocidad y con una alta energía cinética, por tanto, la primera gran tarea que hace el bosque es reducir el impacto de las precipitaciones.

"Las gotas bajan lentamente y caen al suelo. Allí se encuentran con un mantillo u hojarasca de materia orgánica producida, entre otras cosas, por hojas, flores y las ramas que caen y que tiene una alta capacidad para retener agua. De esa manera, el recurso se almacena en los suelos, ese es el ciclo natural o hidrológico que ocurre a escala local en la zona", explica Frêne.

Fuente: elaboración propia con fotografías extraídas de Google Earth
Fuente: elaboración propia con fotografías extraídas de Google Earth

Este timelapse muestra el cambio en la superficie de la IX Región desde 1984 hasta el 2016, a través de fotografías tomadas vía satélite.

Este segundo timelapse, en el mismo margen de tiempo, recoge los cambios ocurridos en la superficie noroeste de la Provincia de Malleco, IX Región.

Razones para entender por qué la erosión es tan dañina para la tierra

En La Araucanía se incendiaron bosques con el fin de habilitarlos para actividades agrícolas. Se destruyó la parte aérea de los árboles y se quemó la capa vegetal que estaba sobre el suelo y retenía el agua, por lo tanto, la energía cinética de la lluvia comenzó a caer con toda la fuerza directamente al suelo. 

 

Las gotas de lluvia que impactan en el suelo provocan un golpe, una salpicadura que moviliza las partículas nutritivas del suelo; además,  al alterarse el suelo el agua no penetra a la velocidad que debería, ingresa mucho más lento en comparación a una condición de bosque normal. 

Mientras más agua ingresa al suelo, el estanque natural al interior de la tierra se llena con más volumen de agua. No obstante, con el cambio de uso de suelo se rompe ese ciclo hídrico local. Una parte mayoritaria escurre superficialmente, se lleva los nutrientes de la tierra, llega a los cursos de agua y luego al mar.

 

Al tener un suelo descubierto, se genera más erosión y, por tanto, se pierde la productividad del suelo. Al respecto, el Informe País: Estado del medio ambiente en Chile indica que existe un reconocimiento cada vez mayor de la influencia del uso de suelo y las prácticas de manejo de este sobre la disponibilidad de recursos hídricos y la sustentabilidad de los ecosistemas acuáticos. Sin embargo, lo anterior aún no se traduce en cambios sustanciales en las políticas públicas asociadas a la gestión integral de la tierra y las aguas  de manera coordinada entre los diversos sectores productivos.

Asimismo, el informe asegura que la mayor causa de pérdida de suelos en Chile son los procesos erosivos, causados por fenómenos naturales, o bien inducidos por el hombre.

 

En Chile, la erosión  de  los  suelos  se  ha  constituido  en  un  problema socio ambiental de relevancia en las últimas décadas, especialmente para el sector agropecuario, por  ser  el  suelo  un  recurso  no  renovable  a  escala  humana  y  altamente  vulnerable  a  las acciones antrópicas (intervención humana sobre la Tierra), además de las condiciones de variabilidad climática.

 

Sin embargo, el fenómeno erosivo no es nuevo  en  Chile. El Informe País cuenta que la erosión se ha mantenido como  una problemática constante desde  mediados del siglo XX.

 

"La erosión, atribuible en gran medida a la intervención del hombre, es un proceso grave, acelerado y casi irreversible producto de objetivos  de  corto plazo, para obtener mejor rentabilidad a través del uso de tecnologías y prácticas silvoagropecuarias  inadecuadas  en  relación  con la  capacidad  de  uso  del  suelo", señala el informe.  

Christian Frêne junto a la inicitativa "Agua que has de bebe" ,han evidenciado los efectos de la sequía especialmente en comunidades rurales en la región de La Araucanía

Cristian Frêne - Doctor en Ecología de la Pontificia Universidad Católica
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Cómo ha evolucionado el suelo en la  Araucanía 

 

Con cuánta agua cuenta La Araucanía

Fuente: elaboración propia con información extraída de Conaf.cl
 

Desplaza  con el cursor las flechas ubicadas al centro del mapa 

Los principales cambios se localizan en la zona  oeste de La Araucanía, espacio en el que  se encuentra la mayor cantidad de forestales y predios agrícolas

Mauricio Zambrano-Bigiarini, doctor en Ingeniería Ambiental y especialista en Hidrología, se ganó recientemente un proyecto de cuatro años que tiene como objeto de estudio el impacto del cambio del uso del suelo sobre la disponibilidad de agua al interior de la tierra. 

 

Este científico cuenta que hace muy pocos años se instalaron sistemas de medición del caudal de las cuencas subterráneas en la región, por tanto, desde esa fecha hacia atrás el conocimiento sobre ese punto en específico es más bien reducido. Y efectivamente, solo a partir de 2013 la Dirección General de Aguas en la Araucanía (DGA) cuenta con un sistema de medición de aguas subterráneas para la región.

 

Lo anterior, para Zambrano-Bigiarini, complica las cosas porque "en la inmediatez no se pueden comparar datos entre largos periodos". Ahora bien, respecto del corto plazo, Vivianne Fernández, directora de la DGA en La Araucanía, indica que hoy es factible, con los nuevos sistemas de medición de aguas subterráneas, "establecer una relación directa entre disponibilidad de agua y precipitaciones". 

Esa misma relación también se puede aplicar para el caso de las cuencas superficiales. De acuerdo al Atlas de Agua 2016, la precipitación constituye el principal origen de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas. 

La IX Región posee tres cuencas principales. De norte a sur, las cuencas del río Biobío, río Imperial y río Toltén cubren el 90% del territorio regional.

Haz clic con tu cursor en los símbolos en movimiento 

Según la Política Regional de Recursos Hídricos 2017 – 2027 de La Araucanía, el déficit promedio del caudal 2016  de todas las estaciones pluviométricas en comparación al promedio histórico alcanza el 50,2%

Fuente: elaboración propia con mapa proporcionado por la Dirección de Aguas en La Araucanía

La directora de la DGA señala que dependiendo de la comuna, hay momentos en que unas tienen déficit y otras superávit de precipitaciones. Para ella es complejo decir que existen problemas hídricos de manera global puesto que es necesario evaluar caso a caso.

 

No obstante, reconoce que las zonas con mayor déficit de precipitaciones se dan coincidentemente en la Provincia de Malleco, lugar en el que además se sitúa la mayor concentración de forestales.

 

Si de disponibilidad de agua se trata, según información obtenida vía ley de transparencia solicitada a la Onemi en marzo de 2017, se puede concluir que la necesidad de abastecimiento de agua por camiones aljibes en Malleco ha aumentado en un 90% en los últimos seis años.

 

Por qué la industria forestal genera conflicto en la IX Región

El uso del suelo con fines forestales en La Araucanía y otras regiones de Chile ha ido aumentando exponencialmente desde la aprobación del Decreto Ley 701 del año 1974, impulsado por el entonces ministro de Economía, Fernando Léniz, e implementado por el director de Corfo de la época, Julio Ponce Lerou.

 

El pino y el eucaliptus son las especies extranjeras que concentran la mayor cantidad de hectáreas de plantación en la IX Región desde el año 2000, según la base de datos de Conaf, en detrimento de las plantaciones nativas que, comercialmente, son menos atractivas para la industria.

 

El efecto de las plantaciones extranjeras sobre un suelo que no es propio al de su origen es una de las aristas que genera reacciones inmediatas entre la comunidad científica, las comunidades mapuche y el empresariado. 

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Este decreto fue clave para desarrollar, consolidar e instaurar las bases del actual modelo forestal chileno.

Determinó un sistema de bonificación de un 75% a las plantaciones que prioritariamente fueron especies de pino y eucaliptus.

Según Conaf, entre 1976 y 2014, el Estado entregó US$274 millones para forestación.

Decreto 701

Qué relación existe entre las plantaciones forestales y la disminución de recursos hídricos en La Araucanía

Algunos científicos han intentado identificar relaciones negativas entre pino y eucaliptus y la disminución de agua en los suelos en el sur de Chile.

 

Es el caso de Anton Huber, doctor del Instituto de Geociencias de la Universidad Austral de Chile, quien posee diversas publicaciones junto a otros investigadores que dan cuenta de la diferencia de consumo de agua de las plantas forestales versus las nativas.

 

El científico concluye que las plantaciones forestales requieren de una gran cantidad de agua para su desarrollo; por consiguiente, su impacto sobre la disponibilidad del recurso agua es especialmente importante en las zonas menos lluviosas.

 

Desde otra vereda, la Corporación Chilena de la Madera (Corma) defiende sus plantaciones mediante una serie de artículos que explican la conveniencia de sus cultivos tanto para el medio ambiente como para el mercado.

 

Según indica Corma, las plantaciones forestales llevan más de un siglo en el país y solo en los últimos años se han registrado episodios puntuales de escasez de agua en algunas localidades. Señalan que el mayor problema tiene relación con el cambio climático, donde el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones son el principal antagonista.

 

Indican que sus plantaciones están localizadas en zonas donde abundan las precipitaciones y las situaciones puntuales de escasez en esas áreas pueden registrarse más bien a nivel de microcuencas, al ir descendiendo las precipitaciones e incrementándose otras demandas. Aseguran que la mayor parte de estas situaciones puede ser corregida vía infraestructura.

Cristian Frêne, director del proyecto Agua que has de beber, es consciente de que el cambio global y sus implicancias tiene una gran responsabilidad respecto de la disminución del agua. No obstante, reconoce que la alteración al suelo es un factor determinante frente a la disponibilidad de agua.

 

Frêne afirma que ninguna empresa forestal chilena tiene el estudio donde se evidencie que con el actual sistema se haya podido recuperar los suelos. En síntesis, nada certifica que su modelo sea beneficioso.

 

Por el contrario, Frêne cuenta que diversas investigaciones efectuadas principalmente por la  Universidad  Austral  junto  a  las  universidades de La  Frontera y Católica de Temuco, indican que la tala rasa provoca una erosión enorme.

 

Si bien la plantación de monocultivo  puede  detener  en  alguna  medida  la  erosión,  ya  que el suelo  no  está  completamente  desnudo,  igualmente  cada  vez  que  se realiza  la  cosecha a tala  raza se reactivan los  procesos de erosión. Según el especialista, la lógica del modelo forestal basado en esa industrialización no está permitiendo que se recuperen los suelos.

Superficie forestada por especie 

(1000 hectáreas = 1k)

Superficie reforestada por especie 

(1000 hectáreas = 1k)

Los principales cambios se localizan en la zona  oeste de La Araucanía, espacio en el que  se encuentra la mayor cantidad de forestales y predios agrícolas

Fuente: elaboración propia con datos proporcionados por Conaf
 

Es la industria agrícola responsable del déficit hídrico

De acuerdo al último Informe de las Naciones Unidas sobre los recursos hídricos en el mundo, la población global crece a un ritmo de 80 millones de personas al año. Dicho antecedente, sumado a la urbanización, la industrialización y el aumento de la producción y el consumo, ha generado que la demanda de agua dulce sea cada vez mayor.

No obstante, el uso de agua para consumo humano está muy por debajo de los requerimientos de agua de las actividades económicas más masivas en el mundo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura es el sector que  representa aproximadamente el 70% de todas las extracciones de agua dulce a nivel mundial.

En el Water Week Chile 2017, se informó que nuestro país supera la media global, con cifras que alcanzan el 80% de consumo de agua dulce para fines agrícolas. Al respecto, el Foro Mundial del Agua ha hecho un llamado extensivo a las políticas gubernamentales e inversiones de los sectores público y privado a poner especial atención a las cifras sobre agua para asegurar que la producción agrícola, ganadera y pesquera se realice de forma sostenible y contemple, a la vez, la protección de los recursos hídricos.

Dicho énfasis es muy importante para el doctor Pablo Cornejo, edafólogo o especialista en suelos y académico del Departamento de Ciencias Químicas y Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera, quien entiende las urgencias que requiere nuestro país para el sector agrario.

Hasta el año pasado, Cornejo fue presidente del grupo de estudios de Fondecyt en Agronomía, cargo que le permitió tener una visión global de las tendencias en investigación en Chile y cómo estas están dando un viraje, a partir de los factores que desencadenan el cambio global, a temas que mezclen las restricciones hídricas junto con la productividad, especialmente en lugares que no están preparados para ello como el caso de La Araucanía.

Está preparada la agricultura para enfrentar una sequía prolongada

 

Como el clima en la IX Región ha ido cambiando, con precipitaciones más escasas en verano, pero abundantes y acumuladas en el invierno, el edafólogo plantea que a nivel científico se discute una suerte de desplazamiento de un clima templado a uno con características más cercanas al  mediterráneo.

Asegura que ese cambio en la región es un llamado de alerta porque la producción agrícola está orientada básicamente a cereales. De acuerdo al Censo 2007, este tipo de siembra ocupa el segundo lugar del total  de la superficie regional dedicada a cultivo después de las plantaciones forestales y se  da en zonas de secano, donde el aporte de las lluvias es fundamental.

Para afrontar la escasez hídrica que se prevé empeorará en el futuro, el equipo de investigación de Cornejo en la Universidad de La Frontera trabaja actualmente con microorganismos tolerantes a las sequías que ayudan a que las plantas locales sean más resistentes a limitaciones hídricas.

El doctor plantea que este estudio es una manera de enfrentar el problema, pero cree que el desaprovechamiento de las lluvias en la zona es donde hay que poner especial énfasis. Señala que no existen grandes estructuras que permitan retener agua y usarla, por ejemplo, para riego agrícola.

La UNESCO pronostica que para el 2050, la agricultura tendrá que producir un 60% más de alimentos a nivel mundial

Se prevé que el 2030, el mundo tendrá que enfrentarse a un déficit del 40% de agua 

Pablo Cornejo - Ph. D. en Biología Agrícola y Acuicultura, Universidad de Granada, España
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Por qué los expertos locales creen que La Araucanía no aprovecha las lluvias

Según el informe de la Comisión Regional de Recursos Hídricos de La Araucanía, en cuanto a nivel tecnológico, predominan en la región sistemas tradicionales de riego que implican baja eficiencia de uso y elevadas pérdidas de agua.

El documento señala, además, que las aguas para riego son básicamente superficiales y los canales matrices de regadío alcanzan un poco más de 2.100 km. En cuanto a su estado de conservación, el informe indica que la calificación va de regular a malo y existen elevadas pérdidas de conducción y serios riesgos de derrumbe en varios tramos de aquellos.

Vivianne Fernández, directora de la Dirección General de Aguas en La Araucanía, explica que como organismo público están conscientes de los cambios registrados en torno a las precipitaciones y que mucha del agua que cae no alcanza a infiltrarse a las napas subterráneas y se desplaza por los cursos de agua superficiales hasta desembocar en el mar.

Lo anterior, según la autoridad, genera mucha pérdida de agua. Reconoce que se necesita una mayor infraestructura de tranque para retener y utilizar el agua caída; sin embargo, la región carece de ese tipo de tecnologías.

Pablo Cornejo, por su parte, entiende que la agricultura en La Araucanía es muy tradicionalista, pero, bajo las limitantes hídricas del futuro, será necesario buscar mecanismos tecnológicos de riego, estrategias para adaptarse a los cambios y pensar en nuevos tipos de cultivos.

Con una mirada más optimista, el experto agrega que, si se dispone de nuevas estructuras de riego y si se consideran las nuevas condiciones climáticas, se pueden producir cultivos económicamente más importantes. Señala que hace 30 años jamás hubiesen pensado en problemas de sequía, pero tampoco hubiesen imaginado superficies para producción de vides con fines vitivinícolas. Hoy se efectúan proyectos de ese tipo incluso en zonas ubicadas al sur de la región.

No obstante, ante cualquier desafío, Cornejo señala que es fundamental la protección del suelo. Menciona que la comunidad científica ha planteado al Estado en innumerables veces la necesidad imperiosa de una ley nacional de conservación de suelos para proteger el ecosistema. Ello porque los grandes factores que producen la degradación del suelo a nivel nacional están identificados y son prácticamente los mismos en todo el territorio.

En La Araucanía, no solo el hecho de que se haya generado un alto recambio de bosque nativo a forestal ha dañado la tierra, sino que también el uso del suelo para fines agrícolas. Según el edafólogo, no se han tomado en cuenta las características del suelo, su agotamiento y capacidad; por tanto, bajo las lógicas del mercado, no existe protección a un elemento que él considera esencial para los ciclos naturales

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